Información de la Conferencia “Comunicación en el Reanimador” para el Módulo de Medicina de Emergencia del Congreso Nacional de Medicina de Guatemala, en su versión 2020.

** entrada en actualización**

Puedes descargar las diapositivas en pdf aquí:

Objetivos:

  1. Discutir la importancia de la comunicación durante la reanimación
  2. Conocer algunas estrategias para mejorar la comunicación durante la reanimación

Por qué la comunicación en el reanimador es vital?

Las reanimaciones, ya sea de un trauma, un paciente grave shockeado o de un PCR (paro cardo-respiratorio) son situaciones altamente caóticas y estresantes, donde múltiples integrantes del equipo de reanimación deben realizar tareas altamente complejas, requiriendo habilidad y precisión, de forma coordinada y eficiente. 

Tanto las guías de la AHA como las de la Sociedad Europea de Reanimación establecen, en sus respectivas secciones de “Educación” que la reanimación es “un proceso complejo que involucra la participación, colaboración y coordinación de varias personas” (1-2), a veces de distintas profesiones, con distinto entrenamiento, que para tener éxito deben funcionar como un equipo de alto rendimiento.

La comunicación clara y efectiva es uno de los elementos más importantes para el desarrollo y éxito de una reanimación, se incluye dentro de las “habilidades no técnicas” que impactan tanto en la performance de los equipos de reanimación como en los resultados clínicos de nuestros pacientes (3-5).

Algunas estrategias para mejorar la comunicación en el reanimador:

Existen numerosas estrategias para organizar y mejorar las formas de comunicación dentro del reanimador. A continuación revisaremos algunas:

1. Comunicación de circuito cerrado

Tradicionalmente, el modelo de comunicación involucra un emisor de un mensaje, ej el líder de reanimación, un mensaje ej “administra adrenalina 1 mg” y un receptor del mensaje, ej el proveedor a cargo de administrar las drogas durante la reanimación.

Este modelo presenta varias falencias que dan espacio a que se produzcan errores que pueden impactar negativamente en el cuidado de nuestros pacientes, por ejemplo: 

  • no se corrobora que el receptor haya comprendido recibido el mensaje, ni que lo haya comprendido adecuadamente el mensaje
  • no se explicita que la acción indicada haya sido realizada, por lo que el emisor no puede cerrar el ciclo, dar la tarea por realizada y pasar a la siguiente
comunicación habitual: emisor – mensaje – receptor

En cambio, el modelo de comunicación de circuito cerrado funciona de forma diferente, como se muestra en la figura:

comunicación de circuito cerrado
  • El emisor envía un mensaje dirigido a un receptor específico, y lo identifica explícitamente
  • El receptor corrobora que la información recibida sea correcta, confirmando el mensaje con el emisor
  • El receptor confirma al emisor que la acción indicada fue realizada y ya está completa.

Este modelo es el que se recomienda en las guías internacionales de reanimación ya que justamente provee mayor seguridad y tiene numerosos beneficios.

  • Ordena los tiempos: es posible poner plazos para realizar tareas y todos los presentes pueden tenerlos claros, además todos escucharán la confirmación de las acciones realizadas.
  • Posibilita la descarga cognitiva: ni el líder de reanimación ni aquellos que por ejemplo esperan que se realice una intervención para poder realizar la siguiente deben dedicar atención a estar pendientes de eso, ya que se confirma la realización de todas las acciones, permitiendo “descargar” cada una de ellas de las cosas pendientes, enfocando la atención en las tareas siguientes.
  • Disminuye los errores: al introducir el momento en que se chequea que el mensaje recibido esté correcto, aumenta la seguridad, posibilitando prevenir errores derivados de una mala comunicación.
  • Ayuda a generar modelos mentales compartidos: todas las personas involucradas escucharán las tareas e intervenciones que se están realizando, los plazos establecidos para determinada acción, y podrán organizarse de acuerdo a ello.

2. Silencio!

Las reanimaciones tienden a ser lugares y situaciones en las que demasiadas personas hablan a la vez, lo que naturalmente produce una escalada de volumen en la que cada persona habla un poco más fuerte para que se escuche lo que dice por sobre el ruido ambiente. A eso se agregan los sonidos de los monitores, alarmas, y todos los dispositivos que están funcionando. En ese ambiente, es difícil concentrarse en la información importante y mantener a la vez una adecuada conciencia situacional y atención particular a cada intervención/tarea que se está realizando.

La evidencia indica que el líder de reanimación debe mantener un tono de voz y lenguaje corporal tranquilos y que transmita confianza (4), lo que no es posible en un caos de ruido a alto volumen. 

La recomendación es que cada persona restrinja la comunicación a lo esencial, relativo a la reanimación. La comunicación no esencial puede ser distractora y limitar nuestra capacidad de realizar intervenciones críticas (7-8). No es el momento para comentar el partido de fútbol ni las novedades familiares, toda la atención debe estar concentrada en el momento, las tareas y el objetivo común del equipo: el cuidado del paciente.

Referencias: