Es un instrumento utilizado en el manejo de vía aérea donde el operador, en lugar de ver directamente las cuerdas vocales, las ve a través de una cámara (que puede ser externa o formar parte del videolaringoscopio).

Los hay de distintos tipos, pero en esencia los podemos clasificar en:

  • Con hoja Mcintosh (figura 1): Básicamente usan una hoja muy similar a la de los laringoscopios directos. Existen algunos modelos con ambas funciones (directa e indirecta), lo que permite que se pueda utilizar de las 2 formas. Esto garantiza tener el método no-empleado a modo “de rescate”, además de ser bastante didáctico. Aquí podría no usarse estilete.

3397416_rdax_80Figura 1. Videolaringoscopio con hoja Mcintosh.

  • Con hoja angulada (figura 2): La hoja del videolaringoscopio está más angulada, lo que permite visualizar las cuerdas vocales con mínimos movimientos cervicales. Requieren sí o sí el uso de estilete para poder maniobrar el tubo.

1511JEMS_BGlarscopefig4Figura 2. Laringoscopio con hoja angulada.

  • Con canal para tubo (figura 3): Estos traen un canal donde va ubicado el tubo endotraqueal, por lo que al momento de intubar no sería necesario utilizar un estilete.

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Figura 3. Videolaringoscopio con canal para tubo endotraqueal.

Pasos a seguir (“boca-pantalla-boca-pantalla”):

  • Se introduce el videolaringoscopio por el centro de la boca del paciente, sin desplazar la lengua (a diferencia de la laringoscopía directa), siempre mirando la boca del paciente tratando de minimizar el trauma oral (nota: aquellos con hoja Mcintosh requieren desplazar la lengua al igual que al usar un laringoscopio directo).
  • Luego, vamos siguiendo la pantalla y avanzando hasta dar con la epiglotis y luego con la glotis.
  • Posteriormente, cuando ya tenemos la vía aérea en la pantalla, tomamos el tuboendotraqueal con estilete puesto (casi siempre, ya que al no estar necesariamente alineados los ejes oral, laríngeo y faríngeo, en muchas ocasiones el tubo se dobla y no entra a vía aérea) y lo introducimos en la cavidad oral del paciente, siempre fijándonos para no causar mayor trauma oral.
  • Finalmente tenemos que mantener fija nuestra mirada en la pantalla mientras pasamos el tubo. Luego de que éste pasa por las cuerdas vocales, retiramos el estilete (mirando por la cámara que el tubo no se mueva o salga) y seguimos manejando a nuestro paciente de la manera habitual.

Pero ¿es siempre mejor que la laringoscopía directa?

Videolaringoscopio – ventajas:

  • No requiere una alineación “ojo-vía aérea”
  • Mejor visión cuando la apertura oral o movilidad cervical son limitadas
  • Otros pueden ver, ayudar, compartir información
  • Curva de aprendizaje, en general, más rápida
  • En general tiene un mayor índice de éxito (sobretodo en situaciones de vía aérea difícil)
  • Útil para intubación vigil
  • Menor riesgo de intubación esofágica
  • Menor respuesta hemodinámica a la intubación

Videolaringoscopio – desventajas:

  • Curvas de aprendizaje variables (muchos modelos y equipos)
  • Requiere siempre un estilete, con sus eventuales complicaciones
  • El vapor y las secreciones pueden dificultar la visión
  • Se pierde la percepción de profundidad
  • Más caro
  • No está disponible en todos lados
  • Una mejor visualización de las cuerdas vocales no asegura necesariamente una intubación más facilitada

Laringoscopía directa – ventajas:

  • Es el método más probado hasta la actualidad
  • Barato
  • Más fácil de transportar (depende también del modelo de videolaringoscopio)
  • El vapor y las secreciones tienen menos impacto en la visión que se consigue
  • Su uso en personal bien entrenado se asimila al videolaringoscopio
  • No se requiere una vista perfecta para poder intubar exitosamente

Laringoscopía directa – desventajas:

  • Tasa de fracaso cercana al 1% (más que con videolaringoscopía)
  • Existe un pequeño número de pacientes que independientemente de las habilidades del operador no se consigue una intubación exitosa.

Hay trabajos que han estudiado bastante el tema (algunos bien criticados) y en distintas situaciones (Urgencia, pabellón, UCI). Una revisión de 2016 Cochrane concluye que ninguna evidencia disponible por el momento indica que el uso de videolaringoscopio reduzca el número de intentos de intubación (aunque sí el número de intubaciones fallidas), la incidencia de hipoxia o complicaciones respiratorias, o que se afecte el tiempo para intubar.

De este modo podemos concluir que todo radica en el entrenamiento y en los recursos que tenemos disponibles en el centro asistencial donde nos encontremos. Debemos manejar las técnicas y entrenarlas, para poder desempeñarnos de la mejor manera posible de acuerdo a los instrumentos con los que contemos.

 

Referencias

  • Chemsian R V, Bhananker S, Ramaiah R. Videolaryngoscopy. Int J Crit Illn Inj Sci; 4:35-41.
  • Lewis SR, Butler AR, Parker J, Cook TM, Smith AF. Videolaryngoscopy versus direct laryngoscopy for adult patients requiring tracheal intubation. Cochrane Database Syst Rev 2016;11:CD011136.
  • Lascarrou JB, Boisrame-Helms J, Bailly A, et al. Video Laryngoscopy vs Direct Laryngoscopy on Successful First-Pass Orotracheal Intubation Among ICU Patients: A Randomized Clinical Trial. JAMA 2017; 317:483.
  • https://lifeinthefastlane.com/ccc/direct-versus-video-laryngoscopy/